Por Juan Alonso Romero
El permanente centro de enseñanza y buenos modales, se llama hogar. Está conformado por un padre, una madre y sus hijas e hijos. En él se debe enseñar a los hijos, sin imposiciones, amenazas o castigos corporales, los valores fundamentales que tiene la vida real. Así como los principios que forjan a las personas con moral y ética. Literatura sobre el tema.
NO IMPONER
De tal manera, que ninguno de los padres, debe de imponer a hijos e hijas, algún tipo de apego fundamentalista. A ninguna opción de pensamiento político, deportivo, religioso o ideológico. A ningún sistema o régimen de gobierno.
Lo religioso. Aún cuando en casa se practique de manera normal algún credo religioso, no es recomendable troquelar a ninguno de los hijos a fondo, ningún credo religioso. Hay que permitirles que formen su propio criterio sobre la religión. Sin actitudes cerradas.
Político. Si en casa, hay alguna definición o afiliación partidista, no es sano meterlos en un credo político. Hay que dejar que ellas o ellos decidan, cuando sean mayores de edad, sobre este tema.
Deportivo. Por más que papá o mamá vayan a un determinado club deportivo, no es sano vestir a los hijos con los uniformes o símbolos del equipo de papá o mamá. O inducirlos a ser fanáticos de ese equipo.
POR LO TANTO
Por lo tanto, como el cerebro no sabe de juegos, de supuestos o de bromas.
No es conveniente vestirlos con algún símbolo religioso. O imponerles rutinas de alguna religión. Por más que conozcan y lean sobre alguna de ellas, no se les debe de imponer literatura religiosa. Siendo sano que conozcan la Biblia, como relato religioso importante o las vidas ejemplares de profetas o personajes destacados de las religiones, sin inducirlos a esas posiciones.
Ni vestirlos desde pequeños o pequeñas, con camisetas o escudos, porras e himnos de los clubes deportivos.
E igualmente, sobre partidos, sistemas políticos o candidatos.
LO CORRECTO
Lo correcto, es que el hogar, no sea un centro de propaganda,
Enseñándoles eso sí, disciplina para cumplir todas sus responsabilidades escolares.
Alimentación y cuidados sanos e higiénicos.
Atención de medicina preventiva y cuando se necesite, las consultas médicas y vacunas necesarias.
Respetándose a hombres y mujeres en sus preferencias personales.
Con sus espacios normales de juegos y recreación.
Sus inclinaciones deportivas.
Al ir creciendo procurar que tengan un espacio de ellas y ellos propios para el manejo de sus cosas y pertenencias.
Sin compararlos o compararlas jamás con nadie conocido o desconocido.
ORIENTANDOLOS
Orientándolos para que sean buenos y buenos lectores.
Apoyándolos para que manejen adecuadamente las herramientas de la ciencia y la tecnología de su época, que les facilite sus deberes escolares, su comunicación con su mundo y amistades de manera sana.
Estimulándolos a hombres y mujeres, para que conozcan y distingan de la información verdadera de la falsa.
Alejándose de riesgos y vicios.
Motivándolos a ser emprendedores en el área que a ellas o a ellos les agrade.
ELECCIÓN LIBRE
Para que tengan una elección libre del tipo de estudios que a ellas o a ellos les interesa, no lo que les guste a los papás, a los abuelos, tíos y demás familiares.
Apoyándolos cuando se les dificulte alguna materia o tarea.
Estando pendiente de donde andan, para evitar riesgos innecesarios.
Que sepan divertirse en las fiestas y reuniones, de manera sana.
Conviviendo con personas sanas y seguras.
AMOR INCONDICIONAL
Brindándoles amor incondicional, sin preferencias marcadas por uno y lejanía con los otros. De esta manera, con esa educación sólida y muy útil.
Estarán listos para ir a la escuela a recibir conocimientos, cuyo nombre correcto es enseñanza. Porque la educación sólo se brinda en casa.
