Por Juan Alonso Romero
Estos dos tipos de conducta – fanatismo y polarización – , han llevado desgraciadamente, a los pueblos a las guerras – frías o calientes -. Donde la irresponsabilidad de las clases gobernantes, han orillado a sus países con sus cerrazones, retos y provocaciones, haciendo a un lado a la diplomacia y generando peligrosas aventuras. Todo por hacer oídos sordos a tratados sobre seguridad, comercio, e intercambio de productos, servicios, combate al delito y tecnología. Para finalmente, sufrir las serias consecuencias físicas, económicas y de daños, que traen los enfrentamientos. O bien las intervenciones no provocadas y también las que, con toda evidencia, se provocan. Literatura sobre el tema.
FANATISMO
El fanatismo, es un mal psicológico, ideológico, religioso o político.
Que padecen las personas militantes en el deporte.
En los partidos políticos.
En el ejercicio del gobierno.
O en las concepciones religiosas.
Todo por una causa, creencia, posición o deporte, que defienden de diferentes maneras.
Con pasión – siendo esta no racional – porque enajena el comportamiento de las personas y nubla su aceptación de la realidad. Siendo un daño claro al razonamiento, a la cordura, al buen juicio y por consecuencia incluso a la prudencia.
Tenacidad desmedida, diciendo una y otra vez su idea de “verdad” a los otros y otras. Buscando imponer a como dé lugar. Viendo además como enemigos, a quienes no aceptan sus ideas, preferencias o visiones de su pasión.
Adherencia ciega, a una causa deportiva, religiosa, ideológica o política.
ESTA MALA PRÁCTICA
Esta mala práctica, ha permitido mucha violencia.
En los encuentros deportivos, cuando tu equipo preferido no gana.
Incluso cuando gana, en afán de apabullar aún más a los que perdieron.
EN LO POLÍTICO
En lo político es peor, el fanatizado, toma calles, aeropuertos, avenidas, zonas completas de ciudades, autopistas, edificios públicos.
Quema bienes y propiedades, de quienes nada tienen que ver con el tema político o del partido reclamante.
Agrede a las policías que resguardan el orden.
Destruye instalaciones comerciales privadas.
Daña oficinas, incluso, provocando incendios intencionales.
LO MÁS GRAVE
Lo más grave, es que los fanáticos, pretenden imponer por las buenas o por las malas, sus ideologías, concepciones deportivas o religiosas. Intentando afiliar con presiones a su causa a todo mundo. Fundamentalmente a las personas marginadas y con baja educación, a las que enganchan con algún tipo de dádiva.
LA POLARIZACIÓN
Toda polarización, tiene el efecto y la consecuencia – siempre -. De generar divisiones., Partiendo del principio que inventan los polarizadores: el que no es mi amigo, es mi enemigo.
El que no está conmigo, debo verlo como opuesto.
El que no sigue mi religión, está condenado.
El que no apoya a mi equipo, es un peligro para mí.
Todos los partidos políticos que no son el mío, son enemigos. No los ven como oposición.
EN LOS GOBIERNOS
En los gobiernos, todo el que gana una elección en los tres niveles de gobierno, tiene la obligación moral y legal de gobernar para todos.
Respetando a la Constitución y a las leyes que de ella emanan.
Respetando a los partidos de oposición y viéndolos como equilibrios para tener una democracia sana. No viéndolos como los causantes de todos los males del país, el estado o el municipio. Todo esto, porque la polarización, aparta y divide.
Separa a los no coincidentes con él o con ella, al otro extremo.
Primero a los que dirigen una ideología política diferente a él o ella.
Luego, desgraciadamente, también afectan y dividen a la sociedad.
Generando en la práctica gobiernos cerrados, sectarios, impositivos.
Pretendiendo incluso no sólo controlar al poder, a los partidos de oposición, sino que también a los medios de comunicación, volviendo difícil la libre expresión. Chocando con todos los partidos y gobiernos que ejercieron el poder, antes que él o que ella. Se ve entonces, una riesgosa visión de pretender un partido único, de Estado.
