Seguimos pendientes de lo que pudiera ocurrir con lo del huracán Lidia, pero pese al mal tiempo, yo tenía que cumplir un compromiso con la señora Bella Cárdenas en mi pueblo, Aután, Municipio de San Blas y entregarle una silla de ruedas que tanto necesita.
La señora es madre de grandes amigos, sobre todo de panchillo “el Desiertito” a quien aprecio mucho.
También en Valle Zaragoza pasamos con doña Ángela Ayala, mamá de mi amigo el Chori y le dejamos algunos insumos de primera necesidad.
A mí la vida me ha dado mucho, sería injusto de mi parte, no regresar algo de lo que se me da. Agradecido estoy con la vida y hoy me dio por sonreírle más.
Gracias Sanchez Keka por acompañarme. Estamos en lo dicho.

