Por Juan Alonso Romero
Siendo la política una ciencia de resultados, es innegable, que debe de manejarse siempre con el pensamiento lógico. Asumiendo cada mandatario la responsabilidad de su tiempo y circunstancia, sin voltear a los anteriores mandatos, para juzgarlos o para endilgarles todas las fallas o las culpas de un país, un estado o incluso un municipio. Porque este tipo de acciones, no obedecen al análisis, a la estadística y menos a la historia, a la cual muchas veces se invoca. Literatura sobre el tema.
LOS RESULTADOS
Los resultados de tu eficiencia o ineficiencia, es lo que cuenta a la hora de gobernar. No las calificaciones o descalificaciones a gobiernos y gobernantes del pasado. A otras ideologías diferentes a las de quien gobierna. O a sofismas – razonamientos falsos -, que huelen a “cacería de brujas”.
Siempre serán tus acciones, quienes definirán tu mandato, simplemente, porque quien gobierna eres tú. No confundirse, ya los otros y otras, no están.
A ti te corresponde cumplir con las promesas de campaña que hiciste.
Mejorar al sistema educativo, que dijiste que mejorarías.
Al de procuración de justicia, que ahora sí sería objetiva e imparcial.
Logrando la paz y la tranquilidad de toda la sociedad. Sin hablar siempre a su partido o a los suyos en la responsabilidad de gobernar. O a los seguidores de ambos sectores.
Mejorando la calidad de vida de la población, sin mentir sobre las mejoras que se ofrecieron y aún no se han logrado.
Rehabilitando, mejorando al sistema nacional de salud.
TUYA ES GOBERNANTE
Gobernante, tu eres la responsabilidad de lograr varios e importantes objetivos.
El crecimiento de la economía.
El desarrollo económico reflejado en beneficio de las mayorías.
Atendiendo adecuadamente la atracción de inversiones extranjeras directas.
Como la nacional complementaria.
Con apoyo de la inversión pública.
Con contratación de obra limpia, transparente y auditable.
GENERANDO CONFIANZA
Generando confianza en los empresarios, inversionistas y productores.
Brindándoles seguridad jurídica sin intervenciones proteccionistas o potestativas, para la economía de tu país. Sino que se tenga la capacidad de jugar conforme a las reglas de un mercado abierto y globalizado. Cuidando que los productos nacionales cumplan con las normas nacionales e internacionales. Entendiendo, que esto se logra con la aplicación de las normas, de las leyes, del Estado de Derecho.
EL ESTADO DE DERECHO
Permitiendo la existencia de un poder judicial autónomo, independiente e imparcial. Con pleno respeto al marco que establece la constitución. Donde se apliquen sin favoritismo en mandatos de la ley.
Sin tolerancia a la corrupción.
No injerencia del poder público entorpeciendo las actividades de los particulares al ejercer oficios, profesiones o acciones productivas.
Sin imponer criterios ideológicos o políticos a nadie, para que pueda participar en las actividades productivas, comerciales, industriales, financieras o empresariales.
RESPETANDO
Respetando la libertad de cultos religiosos. Pensamientos políticos. Como la manifestación libre de las ideas.Para que haya de verdad una República,
Democrática.
Participativa.
Popular.
Y federal.
OPOSICIÓN
Viendo a la oposición, como un equilibrio indispensable de toda democracia. Sin pretender tener en los congresos federales o de los estados, el viciado sistema de mayorías amañadas, que impiden la genuina representación popular. Eliminando la tentación de ir por un partido único y de Estado.
Qué sucede, cuando se privilegia en todo y para todo, al partido en el poder, por parte de los gobernantes. Pues al hacerlo, se nulifica parcial o totalmente, la participación ciudadana. Que es lo que configura a la vida democrática. Con los ciudadanos – hombres y mujeres – participando libremente en los partidos que mejor se les acomode, sin sufrir presiones o persecuciones oficiales. Como son los usos indebidos de las fiscalías, armando las famosas “carpetas de investigación” intimidantes, a quienes no están alineados con el poder en funciones.
